LOS NÚMEROS DEL DESFINANCIAMIENTO DEL ESTADO COMUNAL

LOS NÚMEROS DEL DESFINANCIAMIENTO DEL ESTADO COMUNAL

SU DÉFICIT SE MANTIENE EN CASI 3 MILLONES DE PESOS PERO LA RECAUDACIÓN SE DESPLOMÓ A NIVELES RECORDS EN LA PANDEMIA. EN EL MES DE MAYO SE RECAUDARON APENAS 2.254 PESOS  EN CONCEPTO DE TASAS RURALES

Los números de las finanzas comunales transitan una situación semejante  a la que atraviesan  nación y provincia. A la crisis económica financiera desencadenada por la pandemia se le añaden los años de recesión y decrecimiento económico del modelo cambiemos, en este contexto, el análisis de los movimientos de caja de la primer mitad del año reflejan una situación más que compleja, un delicadísimo equilibrio entre un déficit que trepa hasta los 3 millones de pesos y una serie de factores que condicionan las finanzas   a partir de problemas estructurales inherentes a  la dinámica con la que se ha manejado el estado comunal desde las últimas décadas.

En el mes de mayo y en el contexto de las medidas de aislamiento obligatorio  establecidos por el gobierno nacional para frenar el avance de la pandemia en el territorio nacional la comuna recibió  fondos coparticipables por un total de 3.628.126,89 pesos. Una cifra significativamente menor  considerando los cerca  de 6 millones de pesos  que a mediados del 2019 recibieron  las arcas comunales. De ese total, 3.307.083 pesos se destinaron al pago de haberes del personal de planta permanente. En ese mismo ejercicio el estado tuvo además un gasto de 341.217 pesos en combustible pese a que la mayoría de las maquinarias permanecieron detenidas debido a la actividad restringida por la cuarentena. Un punto también directamente relacionado con estos egresos  son los relacionados con los gastos de mantenimiento y refacción que ese mes treparon a los 442.204 pesos. Tal como se puede apreciar, se trata de  erogaciones  que los economistas  denominan como “gastos duros”. Esto es,  gastos   fijos que el estado debe afrontar sin ninguna posibilidad de realizar algún tipo de recorte o racionalización debido a su  carácter esencial. Los datos  de este primer semestre  se relacionan con  particularidades  propias de  la macroenomía en la  provincia y a nivel nacional, a la histórica caída de la  recaudación fiscal se le suma  el hecho de que la comuna cuenta con un núcleo  de morosidad que supera el 60% de los contribuyentes  al punto de haberse vuelto  un problema estructural en estos   últimos 30 años a esta parte.  La situación se vuelve particularmente crítica en tanto la comuna no dispone de recursos propios, con casi el 100 % de los fondos coparticipables destinados al pago de empleados, el déficit fiscal es una condición propia de esta  dinámica.

En estos contextos,  este  déficit estructural cuenta con las condiciones para  generar un cuello de botella que, potencialmente, podría devenir en un proceso de acumulación insostenible  de  deuda. Los números lo  ejemplifican por sí mismos.  Sin embargo, también es cierto  que dicho  cuadro de situación  no es muy diferente al del resto de  las comunas de PRIMERA CATEGORÍA   de nuestra   provincia. En este sentido, es conveniente  destacar  que  no son  muchas dado  que la mayoría  se han re categorizado a municipios.

Si de problemas estructurales hablamos la recaudación propia es uno de los más serios.  Durante este mes el estado recaudo solo 2.254 pesos  de tasas rurales y apenas 36.854 pesos de tasas urbanas. Esto significa que la recaudación prácticamente se redujo a cero durante los periodos de la cuarentena lo que deja entrever los efectos adversos que la medida tuvo en materia fiscal a nivel estatal. Pese al estrecho margen con el que la administración se ve obligada a manejar los fondos públicos, este mes el ejercicio cerró con un saldo a favor de 1.875.948,14 pesos.

Consultado sobre el déficit histórico que acumula el estado, el actual  presidente comunal mantiene la misma postura desde el comienzo  de su gestión allá por el año 2015, si bien el rojo de las arcas comunales trepan a casi 3 millones de pesos, resulta una deuda “manejable”. La posición del gobierno se sostiene en la simple lectura de los  números, nótese que esta   cifra es   equivalente  al pago mensual  de los haberes  de los   empleados de  planta permanente.

Durante el mes de abril los fondos coparticipables se mantuvieron en el mismo nivel que en  el mes de mayo, 3.244.593.31 pesos.  Solo en sueldos la comuna debió afrontar un gasto de 2.955.986,55 pesos. El gasto en combustibles también se mantuvo equilibrado en 338.755,33 pesos, la diferencia varia en cuanto a los gastos de mantenimiento del parque automotor que treparon a 38.800 pesos. Durante este mes el estado recaudo un total de 44.604,50 pesos en materia de tasas urbanas  y un total de 48.717,84 pesos en tasas rurales lo que solo alcanza a cubrir apenas un tercio del gasto en combustibles. Este también es un punto a destacar ya que las condiciones macroeconomías nacionales juegan un rol determinante, la inflación con la que el macrismo terminó su mandato fue la más alta de las últimos 30 años, la liberación del precio de los combustibles y la dolarización de las tarifas fueron factores fundamentales para entender la lógica inflacionaria que se dio  durante la gestión Cambiemos. La llegada del gobierno peronista marco una reorientación de medidas macroeconómicas con premisas similares a  etapas previas, el Banco Central instrumento medidas de control  cambiarias para evitar la fuga de divisas, el congelamiento del precio de los combustibles y la desdolarización del costo de los servicios fueron son los  elementos centrales de la  política económica de esta nueva etapa kirchnerista, con un dólar oficial planchado y con valores  fijos de los combustibles la inflación debería sostenerse. Esto explica el mantenimiento de las erogaciones sin esos  bruscos  vaivenes en los gastos  de combustibles y repuestos propios de los  ejercicios de años anteriores.

 

EL EFECTO PANDEMIA

La emergencia sanitaria hizo volar por los aires todas las previsiones habidas y por haber por lo que, necesariamente, los planes de gobierno de la  nación, provincia y comuna debieron adaptarse  en función de un contexto que puso de cabezas a la economía mundial a tal punto que no pocos autores  se atreven a afirmar  que asistimos al  final de la etapa neoliberal  en el mundo. Pese a estas vicisitudes, la diferencia en la balanza de ingresos y egresos comunales siguió siendo favorable por lo que la comuna volvió a registrar un saldo a favor de 2.410.470,81 pesos.

Marzo marcaría  un punto de inflexión en la historia de nuestro país, durante este mes y antes que cualquier otra nación de la región y el continente, el presidente de la republica decidió  instrumentar  una cuarentena estricta con el fin de evitar una potencial catástrofe sanitaria. La medida fue establecida con el fin de  ganar tiempo y permitir a las autoridades  robustecer los  sistemas de internación de alta complejidad a la espera de escenarios como a los que asistimos  en estos momentos  con más de 8 mil personas  infectadas diariamente  en todo el territorio nacional y   Buenos Aires como el  epicentro de la pandemia.  Otras regiones se han visto igualmente afectadas tal es el caso de Rio Negro, Jujuy,  Santa Fe, Entre Ríos, Chaco y Tierra del Fuego.

Durante este mes la coparticipación descendió  a 2.745.103,52 pesos, sin embargo, solo en gastos de haberes del personal de planta el gobierno  debió afrontar una erogación de 2.974.302,38 pesos.  En combustibles la comuna destino  un total de 490.205,91 pesos y  162.064,80 pesos en concepto  de mantenimiento. La  recaudaron alcanzo   36.323 pesos  en concepto de  tasa de inmuebles urbanos, mientras que la tasa rural volvió a caer a niveles históricos,  apenas 9.401 pesos.

En este punto es posible vislumbrar  la dinámica del círculo vicioso en el que se halla inmerso el estado comunal. Podríamos marcar una serie de factores decisivos, uno de los principales, sin lugar a dudas, los  históricos reclamos de los sectores rurales con respecto a la falta de obras y el mantenimiento deficiente de los caminos rurales, lo cierto es que el hartazgo ante la constante de estos problemas   parece  haber llevado  a los propietarios a tomar una decisión que los ubica  en una situación judicialmente  compleja, así pues, todo haría  presuponer  que han  decidido  dejar  de pagar sus impuestos  lo que acentúa el desfinanciamiento de las arcas públicas  y deja al gobierno sin  los recursos necesarios para afrontar sus históricos  reclamos  y los propios  del resto de los  sectores de la comunidad. El desfinanciamiento hace imposible la adquisición de equipos y la ejecución de obras por lo que el problema se acentúa hasta volverse estructural, ciertamente,  la cultura del PAGADIOS parece más que nunca  parte estructural  de la idiosincrasia del pueblo. Vale recordar que del total de los contribuyentes, el estado solo logró recabar un máximo que llegó en febrero de este 2020 a los 76.062 pesos en tasas urbanas y 10.687 pesos  de tasas rurales, ese mismo  mes el estado tuvo una erogación de 485.355 pesos solo en concepto de combustibles.

Frente a este panorama y con una cultura tributaria que afianza su resistencia a cumplir con sus obligaciones, el gobierno es  arrastrado a  asumir una tarea marginal, la de administrar   miseria, migajas de lo que a partir de malabares financieros es capaz de rescatar en cuanto a recursos que le permitan ejecutar algún aspecto de su programa  de gobierno. Asumiendo que lo tenga, desde luego.

Es igualmente importante destacar que con más de la mitad de la población por debajo de la línea de pobreza e indigencia, resultaría cuanto menos absurdo  atribuirle a estos sectores la responsabilidad por   la magnitud del problema financiero comunal  que, sin lugar a dudas, se verá agudizado a partir de los efectos del decrecimiento económico generado por la pandemia. Según previsiones del propio gobierno y consultoras privadas,  la economía nacional experimentará una retracción de más del 25% a lo que se le deberán añadirse  los compromisos de la deuda centenaria con  tasas superiores a los 8 puntos de interés que heredo de la gestión anterior. Según el propio Fondo Monetario Internacional, en los próximos meses más de 40 naciones caerán en default. Las negociaciones exitosas del gobierno nacional con los acreedores privados han sacado esta espada de Damocles de la cabeza del país gracias a la refinanciación de la deuda contraída por el macrismo.

 

LA CONFORMACIÓN DE UNA MESA DE TRABAJO

 

En estos particulares momentos de nuestra historia  sería un primer paso importante de cara al futuro la promoción por  parte del gobierno de alguna  suerte de mesa de encuentro de la que puedan participar la totalidad de los sectores sociales, políticos y productivos de la sociedad que le permita al gobierno  exponer los detalles de  este cuadro de situación y abrir el juego político. Esto implicaría una instancia en la que se habilitarían espacios institucionales para que referentes y expertos de cada sector puedan ofrecer su perspectiva, evaluación y eventuales alternativas para afrontar los efectos de una crisis que sumergirá a la localidad en un letargo económico que afectará directamente su crecimiento y la cohesión de su tejido social. Una versión domestica de ese nuevo pacto social que pretende llevar adelante el gobierno nacional, un proceso que debería entenderse como determinante llegado el momento de sentar las bases de ciertos consensos elementales respecto  a las políticas y el diseño de planes estratégicos de cara a los próximos 20 años. Un plan tan ambicioso como necesario. Es imposible saber con certezas  si estas  iniciativas forman parte de las intenciones de esta gestión y, lo más importante aún, si existiría la predisposición y el capital humano necesario de parte del resto del arco político para  participar de estas iniciativas.

 

¿QUÉ PASA CON EL COMERCIO?

El sector comercial es uno de los que más hacen sentir su disconformidad con la dinámica del gobierno comunal. Resulta llamativo dado que después de más de 150 años de historia de nuestra localidad y ya entrada segunda década del siglo XXI, el sector  aún no han logrado conformar una Cámara Comercial que les permita visibilizar sus reclamos y exigencias, pero también, sus aportes y  compromiso social  desde los ámbitos institucionales correspondientes a los tiempos que corren.

El deterioro del poder adquisitivo producto de los procesos cuasi hiperinflacionarios del modelo Cambiemos hizo estragos en el consumo interno del país. Basta con destacar que el consumo interno representa por sí solo el 70 % del P.B.I. La pérdida del poder adquisitivo y el retroceso del salario real sumado  al aumento en los niveles de desocupación e  informalidad condujeron a los niveles más bajos de consumo de los últimos 12 años a nivel nacional. A nivel local es imposible contar con datos ya que no hay entidades que puedan ofrecer una radiografía del cuadro de situación de cada uno de los sectores. Sin embargo,  son conocidos los reclamos del sector  comercial local  que centra sus  exigencias en  medidas proteccionistas de parte de la comuna. Los vendedores ambulantes y la economía informal se han vuelto su blanco predilecto, un chivo expiatorio poco  eficaz  que soslaya un   análisis de fondo  del contexto económico – productivo  que generaron las políticas neoliberales de la gestión Cambiemos. La caza de vendedores ambulantes, ventas por redes sociales o de pequeños emprendedores se ha vuelto el emblema de sus reclamos, cuanto menos de ciertos sectores. En este sentido, los derechos de registro e inspección son particularmente resistidos al igual que las condiciones de higiene y seguridad que el estado exige para  la habilitación de distintos negocios. Los argumentos son históricos y conocidos, los altos costos de alquileres, gastos sociales de los trabajadores y una presión fiscal cada vez más asfixiante que  deja   márgenes de ganancias cada vez más estrechas volviendo   insostenibles sus actividades.  Ciertamente, estos resultan algunos de los  argumentos que  conforman   la punta de lanza de los  reclamos del sector  por mayores  medidas  proteccionistas  y reducciones en las  cargas tributarias.

Si se analizan los números fríos de los movimientos de caja de los últimos meses se vuelve posible entrever la magnitud de  la recaudación estatal y, paralelamente,  deja   al descubierto el real porcentaje de los aportes de este sector. El mes de mayo marcó el mayor  pico de recaudación con un total de 53.713 pesos en materia de derechos de registros e inspección. En abril ese monto fue de 4.113. Vale destacar, en pleno contexto  de aislamiento social. En marzo la recaudación también fue de  23.946 pesos mientras que en febrero fue más baja aún llegando a tan solo 18.067 pesos. Nuevamente los números fríos revelan  el porcentaje real del aporte del sector comercial a las arcas comunales. Casi insignificante si se los compara con los gastos duros mensuales que debe afrontar la administración.

 

Este articulo fue escrito hace ya algunos meses, la dinámica de la información referida a los problemas de la pandemia en nuestra localidad retrasaron su publicación. Durante las últimas semanas estos datos no pasaron desapercibidos por la primera minoría dentro de la comisión comunal. A tal punto fue así que la referente de Cambiemos en nuestra localidad, Victoria Weiss Hakerley,  ha solicitado al gobierno  un informe más detallado de los movimientos de caja de estos meses a men de realizar un análisis propio. Se espera que en las próximas semanas pueda haber novedades con respecto a este tema y también de las  lecturas  políticas que puedan suscitarse.

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