CADENA DE ORACION

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LA SEGUNDA OLA LLEGO PARA QUEDARSE Y YA RIGEN LAS NUEVAS MEDIDAS DEL GOBIERNO NACIONAL EN NUESTRA  PROVINCIA


Quienes descreyeron de  la   pandemia son los responsables del actual  nivel de muertes mientras que aquellos sectores   que han respetado  las recomendaciones sanitarias  permitieron  que los índices  fueran menores a los  que podrían haber sido. En otros términos, «el responsable cuida al pelotudo irrecuperable  y el pelotudo irrecuperable  nos caga  a todos.

PASE Y VEA…

La segunda ola de la pandemia que se esperaba para marzo golpea  con una fuerza  renovada a nuestro país lo  que obligó a   las autoridades a  adelantan medidas preventivas complementarias  con la intención de    atemperar la curva de contagios, evitar una catástrofe sanitaria y condicionar  al mínimo  la dinámica   económica. El problema sigue siendo de índole sociológico, la resistencia de importantes sectores de la sociedad que  reniegan de la pandemia, tanto como  de las medidas preventivas que consideran un ataque a sus  libertades individuales democráticas, ciertamente,  han sido los responsables directos del más reciente  aumento  de la curva de  contagios a nivel local, provincial y nacional. Una vez más las consecuencias de  conductas fagocitadas  desde los grandes medios opositores ha  resultado  el  virus mejor diseñado desde las estructuras de poder en su  cruzada  por degradar  la   legitimidad social del gobierno  que lo vuelva permeable a todo   tipo de  acciones desestabilizadoras. 

 

LA CARA DE LA GRIETA

 

La pandemia corrió el velo de una  sociedad que muestra en esta crisis su peor rostro, uno que quisiéramos no ver pero que, quiérase o no, es el origen de las asimetrías que sangran a nuestro país desde hace dos siglos. El desprecio propio de un egocentrismo que en su condición de  tal no tiene registro del “otro” más que como un chivo expiatorio que permite justificar un sentimiento de superioridad de sectores que se   auto-perciben   blancos y puros, una suerte de   reserva moral de lo que queda de  un país arrasado por el populismo de la chusma kirchnerista-comunista. Para afianzar esa significación    necesita atropellar y avasallar al más débil, al pobre, al negro, al  inmigrante, al  caído de un sistema que, paradójicamente, también  se derrumba a pedazos a partir de la parálisis que generó la pandemia  que marca  un  punto de inflexión en el comienzo del  fin del neoliberalismo globalizador  que se desde hace cuatro décadas se mostraba  inexpugnable  y  capaz de reproducirse infinitamente. El virus lo paró en seco.

 

La pandemia dejó en evidencia la falta de solidaridad y empatía del núcleo  de la verdadera grieta que desde hace 200 años sangra  a la sociedad argentina entre un sector que desea la destrucción de una parte sustancial de la sociedad y la otra que, pese a ser consciente de ese odio, busca casi como si se tratara del   deber moral de una cruzada propia de su momento  histórico, construir algo que pueda asemejarse a  consensos sociales que permitan un convivencia democrática  más o menos armónica que evite el desbarranco definitivo de nuestro país al averno de la exclusión de millones a la miseria y la indigencia. El Macrismo hizo un trabajo impecable, su  herencia ha sido una economía con niveles nunca vistos de extranjerización y concentración frente a un estado desguazado de  instrumentos que permitan viabilizar  programas   que permitan poner en marcha  un modelo económico alternativo  de  producción y  trabajo como pilares de políticas que promuevan un desarrollo sostenible frente a la rapiña de la especulación financiera y la espada de Damocles de una deuda externa impagable.  Las condiciones no podrían ser peores, maniatado por los compromisos de la deuda externa con el FMI,  el gobierno debe afrontar una   guerra con los tradicionales  sectores de poder domésticos, Clarín, Sociedad Rural, Bancarios y Petroleros  que buscan desestabilizarlo a como dé lugar, aún si para  ello necesitaran  valerse de una interrupción del orden jurídico democrático que desde hace 40 años se mantiene en el país. Cualquier alternativa  es válida, los golpes de mercado de parte de las grandes corporaciones que presionan para conseguir una devaluación que maximice sus ganancias es la constante de la dinámica con la que se mueve el establishmet interno. Paralelamente,  desde los medios hegemónicos la acción se centra en  legitimar la retorica  de los poderes facticos que no encuentran sosiego en su intento por poner fin, domesticar o reducir al  peronismo a una mínima expresión. La pandemia ha sido el recurso mejor utilizado para esmerilar al gobierno. Nada estará bien para estas usinas de odio que responden a uno sociedad preparada para recibir esos mensajes.

 

En un primer momento la pandemia fue presentada como  una mentira propia  de un gobierno filo-comunista que buscaba avanzar contra la democracia y la libertad, una “infectadura”.  Las inocultables  cifras de contagiados y muertos dieron  paso a una segunda estrategia. Las medidas del gobierno que los medios se habían encargado de vilipendiar y desprestigiar se consideraban como muestras  de su  incapacidad para evitar una catástrofe que debía servir para afianzar sus intereses políticos con el norte puesto en destruir la legitimidad del gobierno y apresurar su caída. Finalmente con la llegada de la vacuna el acoso no cesó, la vacuna fue presentada como propia de todo lo malo, feo y sucio del perfil comunista del gobierno y sus lazos con Rusia y China, la reedición de los nuevos monstruos creados para justificar la sed de venganza de la derecha nacional, delirante paranoide e irracional como las nuevas variantes de las extremas derechas norteamericanas o europeas.

 

LA INTENCION DE LA RESTRICCION HORARIA

 

Las nuevas medidas del gobierno buscan regular la irracionalidad de  conductas auto destructivas sino cuasi suicidas, las fiestas clandestinas y las aglomeraciones en  reuniones familiares de más de 20 personas. Se esperaría que el cuidado y el respeto de las medidas básicas de prevención fueran aceptadas por la sociedad como  garantía de su cuidado y un  resguardo comunitario para  evitar medidas de mayor rigor que condicionen   la actividad económico-comercial de la temporada turística 2021. Sin demasiado margen de maniobra, la acción del gobierno parece  estar puesta en la campaña masiva de vacunación dado que la apelación a la  conciencia social falló y resulta  logísticamente posible disponer de  un policía por cada habitante para conseguir  que la gente cumpla las medidas de seguridad diseñadas para su propio resguardo.

En el marco de una video conferencia entre el gobernador y presidentes comunales, el   mandatario provincial reconoció que “hay una percepción de relajamiento con los cuidados básicos. Nosotros vamos en otro sentido. Tenemos que reforzar las conductas de prevención, optimizando mensajes y acciones. Por eso, buscamos lograr horarios consensuados y vamos a generar todas las acciones de concientización necesarias. El objetivo es mantener el mayor nivel de actividad posible restringiendo circulación nocturna. Tenemos que seguir apuntalando la responsabilidad del cuidado”, agregó Perotti.

Respecto a la restricción de circulación durante la noche, “hubo un pedido unánime de los intendentes y presidentes comunales para que el Ministerio Público de la Acusación (MPA) y la Justicia acompañen los controles que realicen las fuerzas de seguridad de la provincia”.

 

¿QUE DICEN LOS EXPERTOS?

 

La mayoría de los expertos que asesoran al gobierno nacional  y los consultados por los medios coinciden en señalar algunos aspectos que vale la pena destacar a propósito de la lógica de contagios que se ha venido dando en el país desde el comienzo de la pandemia. En este sentido, señalan que la   baja de casos solo se sostendría en el tiempo sobre la base de dos supuestos: que la inmunidad que deja el virus sea permanente y que los que se venían cuidando se sigan cuidando. Los dos supuestos podrían ser errados, pero el segundo depende enteramente de  nosotros.
La segunda ola europea parece demostrar que la inmunidad que deja el virus NO se sostiene mucho en el tiempo.

El segundo supuesto justamente es el mayor peligro que afrontamos en este contexto, señalan. A saber,  los números comenzaron a bajar porque los que salían ya se contagiaron hace relativamente poco (meses o semanas) y el resto se venía cuidando, en especial las personas mayores y los niños.
Los que decidieron ignorar esta pandemia son los responsables del nivel de muerte que tenemos y los que nos hemos cuidado logramos que el número fuera menor al que podría haber sido («el responsable cuida al irresponsable y el irresponsable nos jode a todos»).
La gravedad de «el coronavirus ya fue» es que los que se venían cuidando sientan que dichos cuidados ya no son necesarios (porque los números «bajan») y, con muchísimos casos aun activos, comiencen a descuidarse, arrojando los susceptibles que faltan a la maquinaria de contagios.
Ello dejaría una tasa de letalidad más alta todavía (los que se venían cuidando son quienes tienen mayor riesgo de muerte), pero además continuaríamos con un número de casos activos muy altos que facilitaría la segunda ola de contagios en marzo.
Si llegamos a marzo con un número de casos activos alto, se sumarían a ellos todos los que ya se contagiaron al principio de la pandemia, cuya inmunidad estaría decayendo. Así, la segunda ola dejaría un saldo similar o superior de contagios y muertes, tal como vemos en Europa.

 

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