LA PROVINCIA Y EL PAIS

LOS DILEMAS DEL GOBIENRO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS DILEMAS DEL GOBIENRO

 AFIANZAR LA CUARENTENA PARA SALVAR VIDAS O TERMINAR POR MATAR A LA ECONOMIA Y AL TRABAJO

 

La guerra contra la pandemia está perdida. Se sabía desde su comienzo mismo, el punto estriba en determinar cuál será el costo final en vidas humanas que tendrá la enfermedad en el país y en nuestra provincia. Los más de 160 días de cuarentena y aislamientos preventivos le permitieron al estado robustecer los sistemas de internación a la espera de un escenario  que finalmente parece haberse prefigurado. El pico de la pandemia ha  desencadenado una escalada casi incontrolable de contagios en la provincia y de seguir de esta manera el sistema sanitario  podría saturarse en poco más de un mes. Venado Tuerto cuenta con el 90% de ocupación, el propio director del Hospital Cullen ha advertido a la población sobre la necesidad de tomar todos los recaudos en un desesperado intento de  concientización social  ante un panorama que puede resultar catastrófico para el sistema sanitario provincial. La curva de contagios nunca se detuvo, estuvo amesetada mientras duró la cuarentena dura pero volvió a dispararse cuando el gobierno dejo a la ciudadanía la responsabilidad de respetar ciertos cuidados esenciales que finalmente no se cumplieron.

 

El dilema es muy claro. Si el gobierno no interviene el sistema podría saturarse lo que provocaría índices de muertes  tanto o  más altos que los países europeos durante el peor momento de la enfermedad. Por el otro, los retrocesos y las restricciones de actividades sociales y comerciales  asfixian a una economía destruida por la hiperinflación, la timba financiera y el sobre endeudamiento herencia directa de  los lineamientos neoliberales de la gestión  Cambiemos. La sociedad parece haberle perdido el respeto a la enfermedad en el peor momento posible lo que potencialmente podría tirar por la borda todo el esfuerzo hecho por las autoridades y la propia sociedad durante todos estos largos meses. La necesidad de trabajar es completamente entendible pero el mundo en el que vivimos ya no es el mismo. La anhelada reactivación se vuelve imposible en estos nuevos  contextos plagados de miedo, muerte e incertidumbre  que deja a la economía y al trabajo  en niveles cercanos al  colapso similares a los índices previos a la implosión económico – social del 2001. No hay manera de ganar.

 

LA MUERTE Y LOS FESTEJOS DE LOS MEDIOS

 

Las consecuencias de la  pandemia han sido el botín de guerra de las grandes corporaciones mediáticas que  han declarado la guerra al gobierno desde el momento mismo de su asunción. Como los representantes de una  oposición cada vez  más radicalizada y desquiciada  construida por sus propios mecanismos alienantes, para el   sentido común de sus sectores cautivos  es  común escuchar, por ejemplo,  que las vacunas se fabricarán con fetos de bebes abortados, que la libertad de expresión y prensa corren peligro, que la pandemia no existe y los muertos tampoco, que se insertaran chips para controlar a las personas, que es necesario tomar las calles para defender la republica en peligro ante el inminente avance comunista,  en este contexto,  no hay manera que las políticas del gobierno puedan  satisfacer sus delirios paranoides. Mientras la cuarentena fue rígida Clarín  promovían la desobediencia civil por considerarla una medida lesiva de las libertades individuales propias de  regímenes totalitarios al extremo de  desempolvar   viejos fantasmas de categorías conceptuales  propias de la guerra fría como el  peligro de una oleada  comunista que se apoderaría de la nación más en riesgo  que nunca. Simultáneamente,  frente a la posibilidad de registrarse  más de 10 mil contagios diarios celebran esas estadísticas  ávidos de que el país se ubique entre las regiones con mayores índices de contagios y muertes en el mundo. Lo necesitan, su modelo está basado en la muerte. Necesitan fogonear el caos y la muerte como su ya bien conocida  estrategia de  desestabilización con el que buscan atacar al gobierno y degradar su  legitimidad social y democrática.

 

Hoy más que nunca la lucha por el sentido común es más clara que nunca. Por un lado,  el gobierno y su necesidad de preservar la vida, reactivar la economía y llevar sosiego y tranquilidad a una sociedad hastiada por la enfermedad, mientras que, por el otro,   las arremetidas golpistas y desestabilizadoras de la  derecha opositora  que se valdrá de cada acción de gobierno para sembrar  caos, confusión y violencia que hagan ingobernable al  sistema político mismo. Tener en claro este esquema de situación será clave para salvaguardar las instituciones y a la propia democracia en nuestro país.

LOS PELIGROS DEL DELIRIO COLECTIVO ANTIPERONISTA DE LA DERECHA RADICALIZADA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS PELIGROS DEL DELIRIO COLECTIVO ANTIPERONISTA DE LA DERECHA RADICALIZADA

El antiperonismo destituyente no encuentra sosiego y sus reiteradas manifestaciones públicas de intolerancia y delirios paranoides    no  son  suficientes para desfoguear   la masa putrefacta  de su  odio y racismo. La nueva derecha y sus hordas de horcos han roto cualquier tipo de vínculo  con los paradigmas de la  racionalidad  ilustrada por lo que asistimos a la emergencia de  una nunca antes vista   mutación de las ultraderechas radicalizadas que clausuran cualquier debate e intercambio  por lo que  tampoco  reconocen  a la democracia como sistema de regulación social en tanto solo sea útil para desgastar a los gobierno populares.

En este punto es interesante desplegar algunos conceptos centrales del Dr. Jorge Aleman, periodista, ensayista y psicoanalista,  describe con claridad y precisión  estos nuevos contextos, dispositivos, subjetividades y sentidos comunes.

 

LOS COMPONENTES DE LA NOPOLITICA DELIRANTE PARANOIDE

El nuevo poder  se desplaza y se condensa en un conglomerado de corporaciones, grupos financieros y conexiones internacionales.

Este nuevo «Soberano» decide sobre la vida y la muerte de la población. Denomino con el neologismo «nopolítica» una modalidad donde la política ya no tiene punto de anclaje. Va hacia una deriva sin límites donde la relación con la verdad, la ética, los legados históricos quedan suspendidos sin necesidad de declarar el estado de sitio.

Las condiciones de posibilidad para estos dispositivos de poder exigen de una novedad. Esta novedad consiste en que la paranoia, el odio y la sospecha querellante que la acompaña (todos elementos constitutivos de la llamada personalidad) puedan transitar y crecer exponencialmente a través de los vínculos sociales.   Esto parece cristalizarse en un mundo donde cada vez más hay sujetos que más que demandar sus derechos democráticos piden que sus delirios sean reconocidos.

La ultraderecha actual renació convencida que lo que ellos llaman libertad está amenazada por un peligro terrible inventado por ellos mismos. La primera forma de este delirio «nopolítica » fue el  populismo, Kirchnerismo o Venezuela, da igual.

Los relatos  de este nuevo soberano no tienen  una correlación con la lógica de la contienda. Por ello, está Nopolítica no puede valerse de cualquiera, exige que sus representantes participen de la paranoia y la «debilidad mental«, nada que ver con un déficit orgánico sino como una subjetividad flotante, sin ningún amarre a nada, sin sujeción a la ética y de vocación transgresora y desinhibida. Por supuesto una de las posibilidades que inaugura está horrible pandemia con el crujir civilizatorio que la acompaña es que esta Nopolítica sea lo que termine ocupando el centro de la escena en la mundialización del nuevo estado de excepción propia del Capitalismo contemporáneo. Cuidar de lo político es ahora más que nunca un freno a la locura peligrosa. No hablamos del loco real que en una insondable decisión eligió ser libre más allá de toda apariencia, sino de la locura mala que ve en la vida solo un fondo disponible para sus maquinaciones.

 

LA DERECHA SERA EN LA MEDIDA  QUE EL PERONISMO DEJE DE SER

 

Las manifestaciones de estos delirios quedan plasmadas en las consigas que acompañan las marchas. La vacuna contra el coronavirus está fabricada con fetos de bebes abortados. La nueva vacuna tiene  microchips para controlar a la sociedad. La homosexualidad es el origen del coronavirus. El virus no existe. La pandemia no existe, es un invento. Los muertos no existen. Nadie murió de covid-19. El gobierno quiere imponer un nuevo orden mundial llamado globalismo. Las vacunas son una mentira. La cuarentena está causando más muertes. Hace tres meses que no cojo.

 

Este semejante caos discursivo es lo que habilita la desarticulación social a partir de que la lógica y la razón ya no guardan  vínculo alguno  con las construcciones discursivas de los dispositivos del poder. El peligro del delirio estriba en su capacidad  para generar más delirio y locura por lo que intentar desactivar estas estructuras desde la lógica se vuelve imposible y, hasta cierto punto, peligroso, ciertamente,  por la capacidad de la locura de arrastrar todo a su vórtice.

 

Este enmarque psicoanalítico nos permite adentrarnos en un análisis descriptivo de ciertos componentes  sobre los que hemos ahondado  durante todos estos años. A riesgo de  volvernos reiterativos,  algunos conceptos resultan tan burdos que paradójicamente  se vuelven inanalizables para los relatos que los  medios hegemónicos en  sus intentos por disfrazar y naturalizar  sus posicionamientos políticos sectoriales   como verdades absolutas y reveladas.

 

Odio, racismo, intolerancia y delirio constituyen los componentes estructurales de las marchas antiperonistas. En sus consignas quedan  inscriptas las marcas de  sus significados, reiteramos, el nuestro es un  esfuerzo analítico conceptual propio de los paradigmas ilustrados para describir dispositivos que ya  no se valen de estos encuadres para construirse y reproducirse.  El rostro del presidente Alberto Fernández colgado en un horca, sintetiza el espíritu de la marcha convocada ayer por macristas, radicales y lilitos, junto a la comparsa de “libertarios”, neonazis y vecinos de barrios privilegiados de la Capital Federal. Esta recreación en el siglo XXI del salvajismo unitario, se potencia en un contexto sudamericano favorable a las bestias. La única identidad política fuerte en la Argentina, además del peronismo, es el antiperonismo, sin importar los nombres que se pongan (radicales, progres, fascistas, anarquistas, trotskistas, etc.)

 

Lo más rancio de la derecha criolla está en pie de guerra contra la democracia. No han digerido -aún-, no solo la derrota electoral del año pasado. Sino algo más grande. La oportunidad perdida de avanzar con la legitimidad que dan los votos populares (situación hasta el 2015 inaudita para el neofascismo argentino), en el plan económico surgido tras el golpe cívico-militar-eclesiástico de 1955, cuyo objetivo desde entonces fue la destrucción del peronismo.

 

La orfandad de liderazgos  en la oposición también es un aspecto central del entramado político de cambiemos. Con el hijo del empresario fallecido Franco Macri exiliado en Francia, han perdido la oportunidad que podría brindarles las urnas de volver al poder nuevamente. El ala dura de cambiemos, sus horcos más abominables  como la ex ministra de seguridad, apuestan el todo por el todo a lo que la derecha argentina siempre aposto, la muerte.  Su  esperanza esta  focalizada en capitalizar las  muertes que deje la pandemia  como una estrategia para desgastar  al oficialismo endilgándole una supuesta  incompetencia en el  manejo de  la crisis sanitaria y económica que deje la pandemia.

 

Queda claro que no existe la posibilidad de una convivencia democrática con estos sectores. No por falta de voluntad de parte de los gobierno peronistas, sino porque ellos nos detestan. Nos quieren muertos.  Se haga lo que se haga ellos son en la medida en que el peronismo deje de ser, políticamente, culturalmente y humanamente. Su existencia solo se justifica si va en pos de nuestra inexistencia.

Habrá más marchas, ojala estas sean el resultado de que el gobierno continúe avanzando en derechos para las mayorías.

 

 

LOS MEDIOS HEGEMÓNICOS COMO LO VERDADERA OPOSICIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GUÍA PARA TRANSITAR LOS SINUOSOS CAMINOS  DE LOS DESPOBLADOS CEREBROS    DEL  PELOTUDO IRRECUPERABLE  ANTIPERONISTA  

LOS MEDIOS HEGEMÓNICOS COMO LO VERDADERA OPOSICIÓN

Frente a las últimas y conocidas manifestaciones de los sectores más reaccionarios del antiperonismo nacional se vuelve necesario ensayar  un análisis  que permita determinar hasta qué punto es posible sostener alguna mínima  convivencia democrática con estos grupos. Lo cierto es que ante las muestras de odio y violencia extremas, la ausencia de autocrítica, de ideas o  nociones capaces de  traducirse  en propuestas  propositivas, ciertamente,  resulta muy complejo  pensar la sostenibilidad del   sistema democrático ante semejante  nivel de agravio  e intolerancia esgrimida  por  los  sectores opositores.

Si bien para muchos analistas, periodistas y políticos  estos grupos representan sectores marginales, incluso dentro de la derecha más rancia de nuestro país, el aspecto que los cohesiona es el sustrato sobre los  que se fundan los principios de su naturaleza,  un  odio visceral y ciego, un sentir profundo  que son incapaces de  encausar y que, sin lugar a dudas, conforma  el germen de  movimientos fundamentalistas extremos  que ponen en jaque   las bases mismas de los pactos sociales sobre los que se ha edificado el sistema político en nuestro país  desde la recuperación democrática  en 1983. Sin liderazgos opositores  claros, los medios hegemónicos han ocupado  ese rol, sus periodistas y operadores  estrellas festejan y fogonean las  prácticas violentas  de la que se nutren con el fin de construir renovados consensos entre sectores ultra   reaccionarias ávidos de venganza con la que sueñan el retorno al poder bajo el influjo del mantra de la corrupción, la impunidad y la barbarie populista que ha tomado la patria por asalto. Sin más, las más reciente  reediciones  de las antinomias que han sangrado a nuestro país desde hace 200 años.  

Sería un error subestimar el peso de los actos de odio y violencia patoteril de las  turbas opositoras,  el sustrato ideológico  de estos grupos se evidencia en este tipo de prácticas, su esencia está definida  por su  racismo  e ideas   supremacistas  que los conduce a autodefinirse  como la “reserva moral del país”.   José Pablo Feimann solía afirmar que   todos sabemos   hasta donde es  capaz de  llegar el odio de la derecha argentina,  la  misma que persiguió, secuestro  y desapareció  a 30 mil personas con el objetivo   de consolidar  un modelo político y económico adecuado a sus intereses sectoriales sin ningún tipo de amenaza proveniente de sectores   o voces disonantes que pudieran poner en riesgo un proyecto de país  que luego de la última dictadura cívico-militar  se reedito en versiones democráticas, primero con el  menemismo, luego con  la alianza y  más recientemente  con el discurso meritócrata, pero igualmente anti-nacional  y privatizador de  la alianza Cambiemos. La frustración es un condimento esencial de    las marchas del club del odio, como tal,  carentes de  lógica y raciocinio, la otredad construida por estos grupos es un demonio que solo tiene por objetivo justificar su sed de venganza. No dudarían en volver a   aniquilar a la mitad del país si estaría dentro de sus posibilidades.  El odio está puesto en el otro, paradójicamente, desde la perspectiva de la filosofía fenomenologista de Sartre,  el kirchnerismo construido por  la oposición y los medios,  no existe.

Odian al gobierno que no es el que ellos quieren. No conciben que tendrán oportunidad de volver a votar. Si no es el gobierno que ellos quieren, hasta ahí llega el concepto que tienen de democracia.

Convertir a la cuarentena por la peste en una dictadura stalinista es de un silogismo tan simplón que no resiste la inteligencia de un mono. Reclamar por la libertad en relación con la cuarentena, un 9 de Julio, el día que los argentinos declararon su libertad frente a la corona española, es como si la corona española hiciera una marcha porque una manga de autoritarios coartó su libertad de tener a la Argentina de colonia. Entiende la libertad como su libertad y como una forma de supremacía para subordinar a los demás.

Estos libertarios negativos –opuestos a la libertad– que marchan contra la cuarentena, piensan que frente a dos personas con derechos cuyos intereses colisionan, prevalece el derecho del más fuerte. No hay nada menos libertario que reivindicar la libertad del que tiene más fuerza para subordinar al otro. Esa es la esencia del autoritarismo.

 

EL ESPIONAJE ILEGAL Y EL ROL DE LA PRENSA LIBRE

La magnitud del aparato de control ideológico montado por el macrismo, sus lazos con los periodistas estrellas de los medios hegemónicos, la acción conjunta de una   mesa judicial que velaba por sus intereses políticos, en cierto sentido,  conforman  la muestra más  cabal del accionar de un sector  que no reconocen al  otro como parte de los espacios públicos y democráticos en nuestro país. En estos  contextos vale entonces preguntarnos si es posible   pensar en la posibilidad de encausar  un nuevo pacto social y político que permita, por un lado,  sentar las bases de ciertos consensos básicos  en torno  a políticas de estado en  áreas estratégicas, mientras que, por el otro, aunar esfuerzos en pos de subsanar las antinomias que han sangrado al país en estos últimos 200 años. Legitimados y  sostenidos por los grandes medios, se espera que estos grupos solidifiquen y amplíen sus consensos. Valiéndonos de algunos principios de la filosofía de Nietzscheana  quedaría claro que  el verdadero poder del poder radica precisamente en su capacidad de construir e instalar  su versión de la  realidad como la única posible, absoluta e incuestionable.  La posición hegemónica de estos sectores se justifica en su posibilidad  de construir verdades y  realidades paralelas  por  las que transitan el  común de los sectores populares, no solo ello, también de naturalizar en estos mismos sectores    ideas y nociones capaces  de infectar   su sentido común hasta  volverlo en contra de sus propios intereses de clase. La influencia  de los poderes facticos en nuestro país se halla fundada en el doble rol de los medios hegemónicos nacidos al calor de la ley de radiodifusión de la dictadura y la apropiación de papel prensa por la junta militar, que, por un lado, forman  parte de la  infraestructura de los  poderes facticos del país, mientras que, por el otro, constituyen la que Marx denominaba como la superestructura del sistema, sus voceros, constructores de discursos sociales  y de su necesaria  legitimación en el conjunto de la sociedad. Es así como una marcha a favor de la libertad termina con móviles destruidos  y periodistas molidos a golpes.  Claramente,  los medios hegemónicos sienten amenazada su posición, por este motivo, estas turbas opositoras  ofician como sus   fuerzas de choque que resguardan  su  supremacía y la   impunidad del accionar  de lo que ellos definen como “prensa libre”, otra de las tantas  representaciones  transformadas en   sentido común  de    importantes sectores   de la  clase media argentina.

El escándalo de las operaciones en el programa LA CORNIZA  de Luis   Majul resultan  una evidencia paradigmática  de la manera en la que  los  medios hegemónicos y sus operadores estrellas fueron utilizados como  plataformas desde donde  Cambiemos supo disponer del poder del  estado y  sus recursos para montar  todo un andamiaje de sistemáticas operaciones políticas  con el fin de  desgastar, perseguir  y estigmatizar y finalmente  encarcelar   a cualquier sector, propio o extraño, que pudiera oponerse a sus planes de gestión.  Si de algo servirá la podredumbre que salga a la luz a partir de las  investigaciones en curso con respecto a estos escándalos  será  para desmontar la cocina del entramado de los  intereses  de los medios en nuestro país,  su relación con  el poder político  y  los demás poderes  facticos en su esfuerzo por construir realidades y adversarios que sirvan a sus intereses sectoriales y justifiquen su accionar.

 

Pese a su presencia territorial y el peso de sus consensos dentro del propio peronismo, el gobierno ha perdido una serie de  batallas  en la arena mediática, no ha sabido anteponer voces disonantes que puedan contrarrestar el ataque de las estructuras mediáticas que durante las 24 hs repiten discursos que se vuelven carne en sectores huérfanos de dirigentes que los representen. Las marchas opositoras son la única manera que encuentran estos grupos para   desfoguear todo  ese  odio introyectado hacia cualquier acción gubernamental, la pandemia y las medidas de prevención establecidas por  la cuarentena, la posible estatización de Vicentín y el atropello a la propiedad privada,  la libertad de  prensa  representada por los periodistas del poder.  Cualquier excusa es válida  como chivo expiatorio en su esfuerzo por  desgastar al gobierno, aislarlo,  hacerle sentir el peso de su poder y mostrar hasta donde están  dispuestos a llegar con el fin de conservar sus privilegios. El gabinete no han estado  a la altura de las circunstancias en tanto   no han sido capaces de  cuidar las espaladas del presidente y salir al cruce de las manifestaciones opositoras  en la arena mediática  donde el enemigo lleva todas las de ganar, cierto es también que  ningún pelea puede ganarse si no se está dispuesto a  pelearla. Esta situación comienza a abrir  grietas internas dentro de la coseidad  peronista y es en estas circunstancias donde algunos referentes de sectores pertenecientes a las alas más duras del kirchnerismo de paladar negro  empiezan a cuestionar abierta y públicamente  los lineamientos de las políticas del gobierno nacional y hasta el propio  liderazgo del presidente.  El riesgo es enorme ya que los medios hegemónicos y sus periodistas manejan  la agenda pública  ante la ausencia de  iniciativa política de parte del gobierno de Alberto Fernández que, a estas alturas, parece estar  siendo víctima de su propia estrategia política y comunicacional. Con la idea de haber llegado al poder para terminar  con la denominada  grieta entre los argentinos y no promover confrontaciones   estériles, ciertamente,  evita enfrentamientos abiertos con los representantes del poder  que a diferencia del gobierno  no tienen ninguna intención de acercar posiciones. En estos contextos,  el terreno esta allanado para el surgimiento de un bolsonarismo  nacional capaz de encausar esa sed de venganza y muerte que la derecha tanto desea.

EL ROBO DEL SIGLO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CRECIMIENTO EXPLOSIVO CON FONDOS PÚBLICOS Y DEFAULT

 

La exportadora cerealera saltó del puesto 19 al 6 entre las empresas que más facturan bajo la gestión de Macri. Se endeudó con el Nación por 350 millones de dólares, nunca pagó y se declaró en default el 6 de diciembre del 2019.

 

Te lo resumo así nomas

 

Macri siendo presidente, le otorgo un préstamo de 20 mil millones de pesos a un empresario amigo. Dicho empresario fue el principal aportante a su última campaña presidencial del 2019. Hoy ese empresario presento la quiebra y manifiesta no poder devolver el préstamo otorgado por el Banco Nación. Si lo pasamos en limpio, la situación sería más o menos así, Macri financio su campaña con dinero del estado argentino y como perdió ahora no la piensa devolver.

 

La situación de la firma Vicentin, una de las mayores agroexportadoras del país, presentan tantas aristas contradictorias como sospechas sobre cuáles fueron los móviles de la maniobra que la llevaron a la actual situación. Desde el 6 de diciembre pasado, apenas un fin de semana antes de que asumiera el actual gobierno, se declaró en cesación de pagos acumulando una deuda que rondaría los mil millones de dólares.

Su principal acreedor es el Banco de la Nación Argentina , con el que acumuló compromisos por unos 350 millones de dólares, cifra que supera largamente los límites que establece la normativa bancaria y que representa más del 20 por ciento del patrimonio computable de la entidad oficial. Vicentin, a través de la propia firma, de otras firmas vinculadas y de sus propios dueños, aparece como un aportante principalísimo a la campaña por la reelección de Mauricio Macri de octubre de 2019. Junto a la decisión de dejar de pagar sus deudas, los dueños de Vicentin pusieron en marcha negociaciones para vender sus plantas, operación que debía ser precedida por la aprobación de un plan de pagos de su deuda con una fuerte quita. Vicentin llega a esta situación despues de cuatro años de crecimiento vertiginoso, que la llevaron del puesto 19 en el ranking de las empresas que más facturaban en el país en 2015 (cuarta entre las cerealeras), al lugar número 6 en el ránking de 2018 (primera en su rubro, dejando atrás a Cargill, entre otras). ¿Fue una decisión política defoltear justo con el cambio de gobierno? ¿Buscaban transferir la empresa dejando un tendal de deuda no pagada con el Banco Nación como principal perjudicado? Son sólo algunos aspectos de una historia tan turbia como los intereses de quienes la pueden haber armado, una historia que apenas empieza a ver la luz.

Cómo se originó el crédito del Banco Nación

El origen del crédito del Banco Nación a la firma Vicentín es la prefinanciación de exportaciones. Esto es, un adelanto en dólares que la firma utiliza para financiar sus operaciones (compra, acopio, traslado y procesamiento del cereal) hasta que cobra las exportaciones. En ese momento, cancela el crédito con el banco. Lo que sucedió en los últimos años, bajo la gestión de Javier González Fraga , que Vicentín dejó de pagar el préstamo, y lo mantenía pendiente hasta la nueva campaña, pudiendo incluso ampliarlo. Por qué se le permitía operar de ese modo arbitrario a la empresa, es una pregunta que debería responder el ex presidente del Nación, quien sin embargo pese a lo inusual de semejante autorización, no aparece en ningún documento de la entidad oficial tomando parte en el asunto ni llevando su tratamiento al Directorio. Las únicas firmas que aparecen autorizando la operación son de funcionarios de nivel gerencial.

Las actuales autoridades del Banco, que encabeza Eduardo Hecker, ya abrieron sumario sobre los funcionarios de línea que viabilizaron la operatoria, que permitió que el monto de la deuda de Vicentín con la entidad se elevara hasta una cifra que se acerca a los 350 millones de dólares, según fuentes de la propia entidad. «La empresa argumentó stress financiero para declararse en cesación de pagos, pero de los balances no surge que tenga dificultades para cumplir sus compromisos, el 83 por ciento de sus ventas son en dólares, aumentó sus ventas año tras año y escaló en el ranking de la cúpula empresaria», explicó Claudio Lozano, recientemente incorporado como director a la conducción del Banco Nación, a este diario.

«El Banco ya tomó la decisión de bajar la calificación de crédito de Vicentín a Situación 4 (la anteúltima categoría, antes de «Irrecuperable», la 5) y hemos hecho las previsiones para que la entidad pueda afrontar un eventual impago; pero vamos a intentar recuperar el crédito«, señaló el economista y ex diputado nacional. «El dinero es recuperable, porque la situación de la empresa le permitiría pagar, pero estamos ante una maniobra compleja, fraudulenta si se demostrara que hubo otras intenciones por las cuales se decidió no pagarle al Banco Nación», agregó.

La llamativa operación de Vicentin ya había sido advertida, por lo irregular, por el propio Banco Central, que por nota reclamó en más de una oportunidad si había autorización del Directorio para semejante flexibilidad, según consta en los legajos del Nación. González Fraga jamás dejó asentada su autorización, pero se sospecha de un circuito político de decisión que actuaba en favor de la empresa de Alberto Padoan, dueño de la cerealera y muy allegado a Mauricio Macri. Padoan, por sí mismo y a través de algunas de sus empresas, realizó importantes aportes a la campaña de reelección de Macri.

La deuda

Vicentin se declaró en cesación de pagos en diciembre con una deuda de más de mil millones de dólares, la mitad con acreedores del exterior, según expresaron sus autoridades. Localmente, tiene deudas financieras y comerciales. Estas últimas, con productores, acopiadores y cooperativas, principalmente. Al Banco Nación dejó de pagarle en agosto, después de las PASO. A sus acreedores comerciales el 6 de diciembre, casi con el cambio de gobierno. La coincidencia con el calendario electoral no sería casual.

Con respecto a la deuda bancaria, el Nación, con una cifra estimada en 18.500 millones de pesosrepresenta el 78 por ciento. El resto se reparte entre el Provincia de Buenos Aires (1600 millones)Hipotecario (700)Macro (500) y ocho entidades más por cifras inferiores.

Vicentin cuenta con dos plantas en Santa Fe (San Lorenzo y Ricardone) con 800 empleados, hoy cerradas. Controla otras 15 firmas en el país, incluido una terminal portuaria en San Lorenzo. Y tiene una asociación estratégica con la suiza Glencore, con la que comparte la firma Renova, que produce biodiesel. En más de una oportunidad, se presumió que Glencore sería la destinataria del cambio de propiedad de Vicentin. Tanto las liquidaciones de los dólares originadas en sus exportaciones como las trasferencias de dividendos a sus socios de Suiza y Paraguay son motivo de análisis por las autoridades.

 

FELIZ SAN VICENTIN

 

El estado de deterioro y desmembramiento en el que fue dejada la estructura del Estado por parte de la gestión de Cambiemos no encuentra parangón en la historia de nuestro país.  Abandono, desidia, falta de apego a la función pública, ausencia de vocación o una combinación de estos y otros factores, dieron como resultado que el Estado no sólo abandonara sus funciones básicas, sino que además, quedara desmembrado para retomar esas tareas de inmediato.

Los funcionarios nacionales y provinciales comparten la preocupación por haberse encontrado con estructuras administrativas desmanteladas y fuerte descoordinación entre áreas internas que, naturalmente, deberían estar conectadas.

Esa desidia y abandono de políticas y funciones terminaron aislando sectores o destruyendo herramientas y estructuras de regulación. No fue una acción propio de imperincia o inoperancia. El modelo de gestión estaba fundado en premisas claras, la destrucción del estado para garantizar la preeminencia de los  mercados independientemente del perfil de los  gobiernos que detentaran el  poder en el país.  A la luz de los acontecimientos, el objetivo se concreto con creces. El peso de la deuda resulta tan descomunal que será imposible instrumentar políticas de crecimiento virtuosas ante el condicionamiento que genera la  espada de Damocles de  una deuda impagable y la subsecuente  crisis  en torno al cual se engendran  todos los problemas mediatos e inmediatos del país.   

El modelo macrista estuvo articulado para allanar  el terreno   al sector privado libre de controles o regulaciones.  Banqueros en puestos públicos que en vez de arbitrar utilizaron su puesto para beneficiar la especulación financiera y la fuga de divisas. Anularon medidas de regulación para fomentar  prácticas usurarias y especulativas. La estafa de los créditos UVA son el ejemplo más claro de la génesis del modelo y su sustrato ideológico.

El neoliberalismo en Argentina buscó deliberadamente debilitar el Estado, ponerlo en el lugar de «enemigo» de la población acusándolo de practicar controles «asfixiantes» o de «meterle la pata en el pecho» al que produce. Fue el argumento de los sectores más enriquecidos de la sociedad, los más favorecidos por las políticas de concentración y de distribución regresiva de impuestos. Pero le hicieron creer a una franja importante de la población que ese era el problema de todos, el de un Estado gigante y fofo que la hacía caer el peso de su infeiciencia sobre los bolsilllos de castigados contribuyentes. 

POR IMPULSO DEL OFICIALISMO, EN EL CONGRESO AVANZA LA INVESTIGACION SOBRE EL ENDEUDAMIENTO PUBLICO Y LA FUGA DE CAPITALES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DEUDA

 POR IMPULSO DEL OFICIALISMO, EN EL CONGRESO AVANZA LA INVESTIGACION SOBRE EL ENDEUDAMIENTO PUBLICO Y LA FUGA DE CAPITALES

 

La comisión bicameral de Seguimiento y Control de la Deuda Externa Argentina pedirá informes al BCRA, al Ministerio de Economía y a la UIF en relación al acuerdo con el FMI y la salida de divisas del país durante 2015 y 2019.

 

Buenos Aires, mayo 26. – La comisión bicameral de Seguimiento y Control de la Deuda Externa Argentina -que preside el justicialista formoseño José Mayans- avanzó hoy en la investigación sobre el proceso de endeudamiento público y de fuga de capitales durante los cuatro años de gestión macrista, mediante la aprobación de un pedido de informes.

 

Durante la reunión, realizada por videoconferencia, se aprobó un pedido de informes impulsado por el senador nacional del Frente de Todos, por Neuquén, Oscar Parrilli. La iniciativa, que sumó aportes de algunos de sus compañeros de bloque como la santafesina María de los Angeles Sacnún, apunta a conocer quiénes fueron “los tomadores de deuda” y quiénes “se beneficiaron con la fuga de capitales” durante el gobierno anterior. Propuesta que fue rechazada sólo por los representantes de Juntos por el Cambio.

 

Para ello se solicitará información precisa al Banco Central de la República Argentina (BCRA, entidad que ya tiene elaborado un informe general sobre el tema), a la Unidad de Información Financiera (UIF) y al Ministerio de Economía. Entre otros puntos, se quiere conocer el contenido del memorándum de entendimiento entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) por el préstamo más grande en la historia del organismo; y se quiere saber si, durante los años investigados, hubo algún “registro de operaciones sospechosas” en el manejo financiero de particulares o empresas y qué se hizo al respecto.

 

Por su parte, Mayans, jefe de la bancada oficialista en el Senado, le apuntó a un sector de la oposición. “Hay algunos que pretenden entorpecer la investigación que estamos haciendo”, advirtió el formoseño y denunció que, desde esos espacios, también se tiene “el objetivo de romper las reuniones”, como la de hoy, para evitar que sepa qué pasó.

 

Afirmó, además, que hay “una diferencia abismal” entre las políticas públicas neoliberales y las de los gobiernos peronistas como el de Alberto Fernández. “Nuestras políticas siempre tendieron al desendeudamiento de la República Argentina”, reseñó.

 

Luego, aclaró que la estrategía del Poder Ejecutivo, en materia de renegociación de la deuda, apunta a conseguir una quita del monto total. “ El equipo económico busca la sostenibilidad de la deuda y por eso apunta a la baja de la deuda. El equipo económico está ofertando, por cada cien dólares, pagar sólo 42 dólares”, dijo el senador. Tras resaltar que algunos opositores se preguntan por qué y cómo se aborda el tema.

 

“A nadie escapa que los resultados economicos del gobierno anterior han sido absolutamente desastrosos y que dejaron al país en la miseria y en la pobreza”, arremetió Mayans. Luego de recordar que la Argentina perdió 200 mil millones de dólares entre 2015 y 2019.

 

Además de Mayans, Parrilli y Sacnún, la iniciativa tuvo el respaldo de los senadores del FdT Adolfo Rodríguez Saá, Maurice Closs, Matías Rodríguez, y de su colega de Juntos Somos Río Negro, Alberto Weretilnek. Así como de los diputados Itai Hagman (secretario de la comisión). José Luis Gioja, Carlos Heller, Rodolfo Taillade y Fernanda Vallejos.

 

Bloque de Senadoras y Senadores de Todos

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