OPINION

DE POLEMICA EN POLEMICA

DE POLEMICA EN POLEMICA

EL CAMBIO DE LA FECHA FUNDACIONAL DE LA LOCALIDAD Y LOS ACTOS REALIZADOS EN CAYASTA

CAPRICHOS OPOSITORES Y UN  GOBIERNO SIN INICIATIVA PROPIA

Las iniciativas del gobierno comunal no dejan de generar polémica y repudio en amplios sectores de la sociedad.  Esta situación sumado a un  manejo desprolijo y cargado de escándalos que se sucedieron  durante el pico de la pandemia, ciertamente,  han erosionado aun más  la ya alicaída y cuestionada imagen de la gestión que encabeza por  Luciano Bertossi.  Las  iniciativas erráticas y mal comunicadas de parte del gobierno  dejan demasiado expuesta a la figura del presidente comunal  a críticas de toda índole  a propósito de  errores conductivos en lo que hace a la  concreción  de  un plan de gobierno  con criterios políticos claros que vayan en consonancia con el contrato electoral que le permitieron ganar las elecciones. La polémica por el cambio de fecha de la fundación del pueblo cayó muy mal entre la ciudadanía que, no solo no entendió los fundamentos de la propuesta, sino que, además, la consideró inconsulta y fuera de lugar dadas las condiciones atípicas propia de  la crisis sanitaria que vive la sociedad.

 

Lo cierto es que los fundamentos de la iniciativa deberían buscarse en otro lado. Esta situación  no hace más que evidenciar  las debilidades y la soledad  de un gobierno aislado de la gestión provincial y  demasiado condescendiente para con la figura del senador Kaufmann quien pareció quedar como el principal motivador  de la propuesta  a partir de su interpretación histórica de los eventos que devinieron en  la fundación de la localidad. Es difícil  comprender la subordinación del gobierno para con Kaufmann, en especial si se considera que la relación entre el presidente comunal   y el senador  nunca volvió a ser la misma luego de las pasadas elecciones. Se dice que Kaufmann   habría responsabilizado   a Bertossi  por    su magra performance electoral en la localidad. Toda la estructura del PJ no pudo con un candidato que desde el llano logró poner contra las cuerdas  la reelección del senador nada menos que en la cabecera departamental. La relación entre ambos dirigentes parece plagada de  resquemores y mutua desconfianza. En su  primera gira por la costa, luego de ser electo  gobernador, Perotti visito Santa Rosa de Calchines acompañado por el propio senador y toda la estructura del PJ del  sur departamental, en esa misma línea,  también hizo lo propio la Ministra de Obras Publicas, Silvina Frana.  Santa Rosa parece haber desplazado a nuestra localidad en cuanto a peso político al haberse transformado en la cabeza de playa del gobierno provincial en nuestro departamento. Los gestos y las formas resultan  más que preponderantes a la hora de interpretar los entramados del cuadro   político actual.

 

LA SALIDA DE COLABORADORES

Otro punto destacable en el deterioro de las relaciones se vincula con la salida  de algunos colaboradores del senador de la mesa chica comunal. Esta sangría de funcionarios  suscitó  serios problemas en lo que hace a la visibilización del trabajo político, presencia  territorial y capacidad de gestión. Se esperaría  que con un gobierno provincial del mismo signo político, Luciano  Bertossi,   debería poder  resolver problemas con solo una llamada telefónica, sin depender de las ineludibles  intervenciones del senador, tal y como lo demuestran las gestiones de los  demás presidentes comunales. Daría la sensación que las autoridades locales hacen lo imposible para satisfacer las demandas de Kaufmann con el fin de evitar rispideces, aunque ello  signifique tragarse los sapos de los constantes conflictos  sociales que desgastan la autoridad del presidente comunal ante su propia base electoral  obligándolo a violar sus promesas de campañas. Así pues,  Bertossi parece arrastrado a ensayar  un delicado equilibrio al momento de ir adecuando sus planes a  las demandas y exigencias de sectores que, definitivamente, nunca demostrarán su apoyo pero que, por alguna extraña razón que desconocemos,  se ve en la obligación de satisfacer.

 

EL ACTO DE REVALORIZACION DE LA FUNDACION EN CAYASTA

Toda iniciativa, por descabellada, ridícula y fuera de lugar que resulte parece contar con el aval del gobierno, incluso la de realizar un acto de revalorización de la fundación de la localidad nada menos que Cayastá simplemente porque a sus organizadores les resultaba más cómodo. El acto fue otra  demostración de hasta donde es capaz de llegar el gobierno a la hora de evitar confrontaciones con sectores opositores que pese a su condición se sienten con el suficiente peso social y político como para adecuar la agenda gubernamental a sus antojos y más alocados caprichos. Desde obras ornamentales propuestas por privados con dinero del senado, hasta la organización de actos en conmemoración de la fundación del Helvecia pero en Cayastá. Sin lugar a dudas, un hecho que quedará en la historia de la provincia por lo descabellado y el sin sentido de una  propuesta que significó una  afrenta para la localidad y  su gente.

 

Dicho  accionar no hacen más que dejar en evidencia las flaquezas de los  planes de acción que marquen un rumbo e impriman un  cariz identificable a la gestión. En su intento por quedar bien con Dios y con  el diablo, Bertossi  se hunde en un océano de sin sentidos. Estos vacios de poder resultan preocupantes dado que dejan expuesta la falta de capacidad conductiva para sobrellevar problemas serios en uno de los momentos más delicados y angustiantes por los que atraviesa  el pueblo, la provincia y nuestra patria. Todo este devenir de discusiones, insultos e injurias, odios y resentimientos rancios  que pueblan los espacios públicos y políticos generan un problemas aun más serio, obstruyen la posibilidad de discutir y debatir los reales problemas de fondo que enfrenta la localidad y que nunca fueron debidamente abordados por la gestión, aún siendo la piedra angular de su propuesta de campaña. Nada se dice, por ejemplo, de las obras inconclusas de los  desagües de barrio Malabrigo. De la nula recaudación de los impuestos rurales debido a la desobediencia civil como consecuencia del deficiente manejo en lo que hace a los  arreglos y mantenimientos de los caminos rurales por parte del gobierno, de la siempre pendiente  puesta en funcionamiento de la planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos que habilitaría  un paso fundamental en la erradicación del basural a cielo abierto  o de los convenios firmados en el 2018 para la reparación de los más de 200 metros de defensa que cedieron en el  Paseo Colon, irónicamente,  a metros donde ahora el gobierno pretende llevar adelante una obra ornamental pese a que estos derrumbes del anillo defensivo nunca fueron arreglados. Cuestiones más del día, el caos vehicular o  el control sobre la juventud en el contexto del pico de la pandemia del coronavirus que deja expuesta a toda la población.

 

La sucesión de estos acontecimientos han socavado la imagen del gobierno. Sin embargo,  también es cierto que de parte del arco opositor no es posible evidenciar figuras que marquen errores y expongan  propuestas superadoras al modelo actual. La división de la oposición le sienta cómodo a un gobierno que no encuentra contrapoderes a la vista  o dirigentes capaces de presentarse ante la sociedad como alternativas creíbles de poder. Interrogantes que serán la comidilla de la opinión publica de cara a un año electoral marcado por la crisis económica, la pandemia y el hartazgo social ante  todos estos factores.

 

SEAMOS VENEZUELA DE UNA VEZ

SEAMOS VENEZUELA DE UNA VEZ

VICENTIN EL NUEVO SÍMBOLO DE LA DERECHA

 

El verdadero  botín de guerra de la política se centra en definir  el sentido común de la mayor  parte posible  de las nociones y significados de la  clase media en nuestro país. Sectores que flotan entre la derecha y el peronismo y cuya influencia puede volcar la balanza a favor de uno u otro bando en determinados momentos históricos tal como sucediera en las últimas elecciones o allá por el 2015 cuando el kirchnerismo  no fue capaz de constituir un discurso alternativo que pudiera desarticular las nociones internalizadas de la derecha macrista  que lo  describían como sinónimo de ignorancia, incultura, negritud, corrupción y vagancia que habían asaltado el estado para mantener a una masa de desheredados, desdentados y vagos que vivían  a expensas de la clase trabajadora, casi siempre blanca, casi siempre rubia y casi nunca peronista.

 

Venezuela” es una palabra ya instalada en el sentido común de esta generación de argentinos como lo malo, como lo indeseable. Eso no tiene nada que ver con la Venezuela real o con lo que puede llegar a ser realmente. La “Venezuela” del imaginario colectivo, la del sentido común colonizado  es sinónimo de infierno.

 

No hay nada que podamos hacer al respecto, es así. “Venezuela” hoy suena como “URSS” para las generaciones anteriores. Ningún pataleo de nuestra parte movió la aguja en el sentido de cambiar esa percepción y, por más que explicáramos y explicáramos que la URSS era una potencia mundial donde se llevaba a cabo un proyecto político opuesto al de los Estados Unidos hegemónicos, “URSS” seguía siendo sinónimo de infierno en la cabeza de las mayorías.

 

Entonces “Venezuela” hoy no es un país, es un signo. Y es un símbolo para sintetizar todo lo malo, de modo que el poder va a lanzar la provocación de gritar “Venezuela” en todo momento, a sabiendas de que muchos van a tomar a pecho esa provocación y redoblaran  la apuesta: cuando el poder grite “Venezuela”, algunos van a estamparse una bandera de Venezuela en la frente en vez de decir simplemente que no tenemos nada que ver con eso.

 

¿Por qué? Porque están sobreideologizados y van a priorizar siempre la ideología sobre las necesidades reales que tenemos acá. Si reciben una provocación ideológica, la van a parar de pecho y van a devolver el pelotazo con el doble de fuerza. El poder dice “Venezuela” en televisión y salen como desquiciados a hacer mil memes con Chávez y Maduro expropiando Vicentín.

 

En esta instancia es donde es posible caer en el lugar   deseado por el poder. La derecha  necesita  que el relato peronista se haga  cargo de Venezuela —aunque vivimos en Argentina— de esa manera construirá un discurso en torno a un enemigo imaginario que será muy real en el imaginario de vastos sectores de la clase media argentina cuyo sentido común ha sido coptado por el accionar de la maquinaria discursiva de la derecha.  “Ma’ sí, gorila, aguante Venezuela, vamos a hacer Venezuela acá, Chávez, Maduro, el soviet supremo y guarda que te expropiamos hasta el mate, gorila”.

 

Consumada esta parte del proceso,  el andamiaje discursivo mediático de la derecha consigue  la confirmación que  necesitan para dirigirse a esos grupos sujetados por el poder,  el  loraje de TN y Clarín  para, de ese modo,  naturalizar una  idea conocida, nada original pero muy efectiva, esa que indica que  estamos gobernados por  zurdos,  kukas y comunistas que han llegado al poder para  expropiar y robarse  el fruto de su trabajo.

 

En ese punto es imposible debatir una cuestión neurálgica como la  “soberanía alimentaria” ya que todos estas categorías quedan del lado de  “Venezuela” y el “kukas” zurdos que al hacerse cargo de la construcción discursiva de los medios del poder quedan inhabilitados para plantear un debate serio en tanto el sentido común  de buena parte de la sociedad ya ha sido  colonizado por el discurso del  poder.

 

De esta manera se pierden o ganan las batallas por los consensos en una  sociedad, batallas que el macrismo supo leer e interpretar a la perfección allá por el 2015, tanto, que se constituyo en el andamiaje le permitió mantenerse en el poder durante todo su gobierno y cuya influencia persiste hoy en día pero sin un referente que sea capaz de articular ese capital disperso. La oposición carece de líderes y ese es un  aspecto no menor en estos análisis. Vastos sectores de la sociedad antiperonista más  rabiosa  son inorgánicos, dirigidos en parte por la línea editorial de los periodistas estrellas de Clarín y TN que garantizan su legitimidad. Ayer los anticuarentena, hoy los manifestantes en contra de la estatización de Vicentín en Avellanada y Reconquista. La lógica es la misma, dar visibilidad y acentuar  cualquier eventual conflicto que sea capaz de degradar la legitimidad del poder donde se sustenta el gobierno.  La ventaja del peronismo es ser consciente del poder de la derecha en nuestro país y ese aspecto   vuelve compacta la amalgama que cohesiona  la heterogeneidad de la coseidad peronista. Sin fracturas internas, el movimiento tendrá más oportunidades de  soportara y contrarrestar  el fuego del aparato comunicacional de los medios hegemónicos  y dar pelea  en los espacios públicos en busca de ampliar concesos fuera de sus históricos núcleos duros.

LA MARCHA ANTI CUARENTENA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA MARCHA ANTI CUARENTENA

MUCHO MÁS QUE UN GRUPO DE PELOTUDOS IRRRECUPERABLES

 

Las marchas anticuarentena dejaron en evidencia lo que todos sabíamos. No basta con descalificarlos como una caterva  de pelotudos irrecuperables. El problema es un tanto más complejo. Si bien el macrismo fue derrotado en las urnas  lo que Cambiemos  representa en vastos sectores de la clase media  está muy lejos de desaparecer, por el contrario,  goza de muy buena salud y aprovecha los  momento de crisis y zozobra   para ganar el espacio público y   cuestionar  las bases de los consensos sociales en torno a los que se sustenta el poder   del gobierno nacional. Si bien la derecha  carece de  relatos  y  paradigmas claros   es en   su  simplicidad  donde  radica su  potencial fortaleza. Su discurso se estructura en torno a una serie de  ideas  comunes, nociones  simples  o sandeces  tan absurdas que resultan familiares a todos,  emoción en estado puro, el  odio que destila su retorica   tiene la ventaja  de penetrar en el sentido común de la clase media sin pasar por  el tamiz de la razón y eso es lo que lo vuelve masivo. No busca convencer a través de la razón o el entendimiento, busca ensalzar la  emoción para anular el raciocinio que pueda delatar su insostenibilidad.  La oposición antiperonista  se monta  contra de la cuarentena como antes lo hizo contra el cepo cambiario, hoy como ayer  necesita muertes para de ese modo  atacar al gobierno ante una supuesta incapacidad de liderazgo y conducción  para manejar la crisis. El sustrato de las protestas es conocido y muy propio de la historia reciente de nuestro país, las mismas formulas de las marchas anti k durante  los gobiernos de Cristina parecen  reeditarse   en estas nuevas y  bizarras puestas en escena,  con menos fuerza y contundencia, pero con el potencial de constituirse en  el germen de un problema mayor si el peronismo  no toma debida nota de la dinámica  detrás de las practicas de la derecha   y el sistemático accionar del aparato comunicacional de Clarín y afines que le otorgan legitimidad a su discurso,  su accionar y a sus referentes.  

 

EL SENTIDO COMUN ES EL CAMPO DE BATALLA

 

En estas instancias y frente a la debilidad de la nada expresada por estos sectores no pocos grupos del campo nacional y popular  considerarían a  nuestros análisis como  demasiado extremista y hasta  quizás un tanto paranoico. Cuando se enumeran los argumentos opositores resultaría muy fácil avalar esa  incredulidad para con los peligros que  estos grupos representarían  para la solides del andamiaje del peronismo nuevamente en el pode. Veamos entonces algo del trabajo de los medios hegemónicos  y su  desafío en pos de  volver  sentido común a las  construcciones opositoras:

 

La pandemia no existe y es un invento. Los muertos no existen. Nadie murió de covid 19. En Estados Unidos no hay muertos. En Estados Unidos hay muertos pero solo en Nueva York y no son tantos. El gobierno quiere imponer un nuevo orden mundial llamado globalismo. El virus no existe. Las vacunas son una mentira. La cuarentena está causando más muertes. Hace dos meses que no cogen (sic).

 

Pero la otredad que refiere la oposición no existe. El otro que describe la clase media huérfana de referentes y viciada por un  odio rancio hacia el   peronismo como sinónimo de indecencia, incultura, negritud y corrupción,  no existe. Es una mera construcción que se articula en función de  deseos, intereses y anhelos. La  poderosísima tesis   descripta por uno de los filósofos  fenomenologistas más grande e influyente del siglo pasado,   Jean Paul Sartre. Es así como la discusión dentro de los espacios públicos de la democracia queda trunca e inexistente en tanto el otro no es tal. Mucho más aun cuando esa oposición  solo se define por ser anti peronista y carecer de nociones, principios, ideas o conceptos propios. Si daríamos vuelta el análisis, lo mismo encajaría  para el ala más dura del Kirchnerismo de paladar negro  para quienes todos los que piensen diferentes son gorilas o monos piojosos frente a los que ni siquiera vale la pena discutir por lo el mismo proceso  anula  las posibilidades de construir   consensos más amplios y consistentes de los que haremos debida   referencia.

 

Volvemos al núcleo del conflicto discursivo y político. Otra vez, la salida  fácil sería la de  considerarlos como precarios de masa encefálica activa, escasos de sinapsis neuronal, inmunopensantes o eminencias de la nada. Lo cierto es que frente a semejantes barrabasadas  resulta imposible encausar   debate alguno  con sectores que claramente  no se valen de la razón  para interpretar el mundo que los rodea. Sería como sumergirse en un  submundo  donde ganarían  por la propia experiencia acumulada  de todo  inmunopensante  irrecuperable. Este fue un grueso error que el peronismo pago con una dolorosísima derrota en el 2015.

 

Si las medidas sanitarias continúan y  las marchas opositoras logran  aglutinar a sectores asfixiados económicamente  por los efectos  pandemia  se tornará  más difícil  descalificarlos. Es así que cuando se movilicen  pymes o  comerciantes por el simple efecto de la mímesis, a medida que sean más, otros tantos se van a aglutinar y el paso siguiente será el  que esos grupos inorgánicos  encuentren algún  referente que interprete sus posturas  y se  vuelva el líder de una  oposición hoy por hoy  desbandada y sin referentes  visibles dentro de  esta tercera ola  kirchnerista. Por irónico que resulte,  esta también es una condición que los referentes de lo que queda de  cambiemos saben aprovechar.  En el mundo de la  política hay una máxima  que dice que mientras más lejos se está del poder más incoherente, irresponsables o irracionales se volverán los  discursos y  propuesta al carecer de una  posibilidad cierta    de  gestionar la cosa pública. Una ventaja con la que no cuenta quien está en el poder y ostenta  peso territorial.

 

El núcleo duro de la derecha es  un histórico  30 %, pero la gran batalla cultural  es por el sentido común de aquellos que sin pertenecer a la extrema derecha o al  peronismo pueden en ciertas  circunstancias  volcar la balanza a favor de uno u  otro bando  en determinados momentos históricos.  Un delicado juego de consensos cambiante y dinámico como los ánimos de la clase media en nuestro país.

 

NO HAY HECHOS, SOLO INTERPRETACIONES

 

No sirven los ensimismamientos en posiciones  duras e intransigentes de los principios  peronista, aunque sean verdad. Es necesario  abrir el diálogo con el pueblo para  encontrar soluciones originales a nuestros problemas. Sentarse desde el poder a esgrimir una y otra vez el argumento sanitario —que ya sabemos es cierto— no va a alcanzar. El peligro del discurso de la derecha es que puede  robar las banderas que son propias del ámbito nacional y popular  y  derrotar con ellas al propio movimiento. La libertad, por ejemplo,  es una de ellas.

Irónicamente,  el aislamiento social que vulgarmente llamamos “cuarentena” tiene la propiedad de aparecer más inútil a medida que va a teniendo éxito en evitar contagios. Es decir, entre menos contagios hay, menos útil parece ser la llamada “cuarentena”.

Es una paradoja, la misma paradoja de la elevación de las condiciones sociales de las mayorías: a medida que van llegando a la clase media, los trabajadores se van despegando del proyecto político que los sacó de la pobreza. La historia reciente de nuestro país es un ejemplo concreto de la  dinámica que permitió la llegada de la derecha al poder por primera vez en la historia de nuestro país a través del voto popular.  Las paradojas de la política.

Ante estos panoramas es indispensable   construir consensos nuevos en todo momento. El consenso que sirvió hace dos meses —el de que era importante la “cuarentena” para salvar vidas— ya se agoto. Hay que construir  otros. Es la fortuna cambiando, como diría Maquiavelo, por lo que es necesario que el príncipe tenga la virtud suficiente para dominar la fortuna en todo momento.

Hay que cambiar de discurso. En vez de “primero la salud y luego la economía” se debería  pasar a “primero la salud y la economía”. El gobierno nacional debería  atender ambas cosas a la vez, porque si atiende  una sola la derecha  gorila se  montará sobre el argumento de la otra y va a ganar fuerza.

Si el gobierno pretende  sostener el aislamiento tendrá que  sostenerlo con un paquete que resuelva todos los problemas derivados del aislamiento. Con solo repetir “quedate en casa” y “hay que cuidar la salud” no alcanzará.

Es la hora de la política, es la hora de no perder la manija del poder político en el Estado. Y la política no se hace puteando y descalificando al que plantea una necesidad o una disconformidad: se hace prestando el oído y dialogando.

Si el peronismo no pone  el oído, alguien más lo hará.

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